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D. Pedro Dorado Montero (II). Años de profesión.
Casa de Pedro Dorado. SalamancaEn 1887, después de su estancia en Italia, Pedro Dorado vuelve a Salamanca para iniciar su actividad docente e investigadora en la universidad de esta ciudad, donde tomó posesión de una plaza de Profesor auxiliar en la Facultad de Derecho. En 1892 alcanzó la cátedra de Derecho Político y Administrativo en la Universidad de Granada que permutó por la cátedra de Derecho Penal de la de Salamanca, a donde regresó de nuevo.
En ese año de 1892, Gabriel y Galán se incorporó a la escuela de Piedrahita como maestro, Arturo Soria publicó su proyecto de “Ciudad Lineal”, Pérez Galdós su novela “Tristana", Joaquín Sorolla ganó su primera medalla Nacional de Bellas Artes y José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano para acelerar la independencia de esta isla. Un año antes, en 1891, Unamuno había ganado la Cátedra de Griego de la Universidad de Salamanca, teniendo en el tribunal como jueces a Varela y a Menéndez y Pelayo; y cuatro antes, en 1888, en la Revista Trimestral de Histología Normal y Patológica, apareció el primer trabajo científico publicado por Ramón y Cajal, que llevaba por título: “Estructura de los centros nerviosos de las aves”.
La actitud progresista de Pedro Dorado (tenía posiciones cercanas al anarquismo y al socialismo) provocó que tuviera enfrentamientos con los representantes del integrismo más tradicional. Así en 1897, tras la asistencia al entierro civil de uno de los miembros de la Universidad, el Padre Cámara, obispo de Salamanca, le excomulgó con el fin de promover la separación de Pedro Dorado de su cátedra. Le acusaba de seguir doctrinas deterministas y materialistas que "no sólo son groseros errores filosóficos, sino herejías opuestas a los dogmas de nuestra Sacrosanta Religión Cristiana".
Debido a este ataque del Padre Cámara a Pedro Dorado, el Gobierno conservador presidido por Cánovas estuvo muy cerca de apartarle de la educación, pero al final no se atrevió a hacerlo. Dorado Montero sostuvo su punto de vista defendiendo la libertad de cátedra, al amparo del artículo 11 de la Constitución que estaba vigente. Tras varios meses de polémica, la cuestión se zanjó al respaldar el Dr. Esperabé, catedrático de Latín y Rector de la Universidad de Salamanca en aquel momento, a Dorado Montero acogiéndose a una circular del Ministerio de Fomento sobre "amparo a los catedráticos en el ejercicio de su profesión"
Pedro Dorado llevó una vida solitaria y apartada del mundo académico salmantino, aunque a pesar de este aislamiento y su carácter hermético, mantuvo una relación de amistad con Unamuno basada en las crisis religiosas que ambos sufrieron y en la simpatía que compartían los dos por el socialismo en esos primeros años de catedráticos.
La casa donde vivió Pedro Dorado se encuentra en la calle que hoy se llama Paseo Rector Esperabé, nº 47 (curiosamente el rector que le defendió, pero esta denominación se debe a otra razón). En esa época, este paseo era un lugar alejado del centro de la ciudad, lo que favorecía su soledad y la costumbre que tenía de dar frecuentes paseos por el campo, al parecer llevando unas alforjitas al hombro llenas de libros. El inmueble de Rector Esperabé, en la foto de inicio del artículo, ha sido adquirido por la Universidad de Salamanca, que lo ha restaurado recientemente, entidad que también conserva el archivo personal de Pedro Dorado en su biblioteca.
Todo este retiro social no le impidió ser una figura muy conocida internacionalmente y con gran prestigio. Desarrolló una intensa teoría doctrinal en la que destacan obras como “Problemas jurídicos contemporáneos”, “Del Derecho Penal represivo al preventivo”, “Bases para un nuevo Derecho Penal” y “El Derecho protector de los criminales”.
Su biógrafo Valentí dice de él que: “llevó a la Penología un criterio ampliamente revisionista, sin que se detuviera nunca ante las hipótesis más audaces si comprendía que estas hipótesis tenían un fondo lógico y procedían de una observación directa de los hechos”. José Martínez Ruiz (Azorín), con el que mantuvo una correspondencia abundante (en la guía del epistolario de este autor figuran 38 cartas a Pedro Dorado, mientras que constan 2 a Pío Baroja y 24 a Juan Ramón Jiménez), dijo de él: “Es un hombre que se abraza a la realidad y piensa”.
Esta importancia de la realidad, en línea con la influencia positivista que tuvo en sus primeros años, se refleja en la doctrina que elaboró. Es curiosa la comparación que hace Valentí entre Cajal y Dorado: “Podría decirse que Dorado construyó su sistema jurídico del mismo modo que Cajal su teoría histológica. Este, valiéndose del microscopio, ha llegado a estudiar las células nerviosas en su proceso íntimo; Dorado, despejando las incógnitas del fenómeno sociológico, exploró en la entraña misma de la sociedad, lo que representa el hecho criminoso”.
Los doctores Zino Torrazza y Bodelón González resumen la doctrina penal de Pedro Dorado de la siguiente manera:
* Pedro Dorado rechaza la dicotomía entre "delito natural" y "delito de creación política" porque considera que todos los delitos son de creación política.
* Dorado piensa que el fin del Derecho penal es la corrección o enmienda del delincuente. El Estado sanciona porque tiene el deber de "mejorar" moralmente al delincuente.
* El determinismo de Dorado le lleva a la siguiente conclusión: si el hombre está determinado al delito no puede ser responsable de su comisión por lo que:
. Si la sociedad crea el delito, no tiene derecho a eliminar a los delincuentes. (La pena de muerte fue abolida en España por primera vez en 1873 por la Primera República bajo presidencia de Salmerón, pero su sucesor Castelar la reinstauró. Hubo que esperar hasta la reforma de 25 de junio de 1983 para que fuera abolida para todos los delitos en nuestro país).
. El delincuente tiene el derecho a exigir a la sociedad que le eduque y le proteja.
Pedro Dorado Montero, que siempre tuvo una salud frágil, falleció en 1919 a los 58 años en Salamanca. Su Universidad convoca un premio de estudios penales que lleva su nombre y también lo tiene un centro de inserción social de esta ciudad, en donde se acoge a reclusos que se encuentran en la fase final de la condena para preparar su reinserción de cara a la futura puesta en libertad. En Navacarros, su pueblo natal, le está dedicada una calle.
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Felicito a Ana Verdejo, por éste artículo. Es muy necesario que paisanos cultos, que se encuentran fuera de nuestra Ciudad, nos enseñen la vida y obra de otros paisanos que lucharon para engrandecer la Ciudad (en este caso Navacarros)y que fueron pioneros en muchos campos. No solamente los deportitas que triunfan, que aunque está bien, no solo se vive del deporte. Gracias Ana.
Hola Ana, quedé en aportar las palabras que dijo Unamuno en el entierro de Dorado Montero. Un viaje ha hecho que me retrasara en ello, pero lo hago ahora.
Unamuno habló por encargo de sus compañeros, los catedráticos de la Universidad que asistieron al entierro, que no fueron todos, pues era en el cementerio civil. Dijo lo siguiente:
«Enterramos hoy, los ciudadanos de Salamanca, a este hombre civil, amigo, maestro y consejero de todos; a este hombre que trabajó por la redención de los delincuentes, porque sabía entender, mejor que nadie, aquellos versículos de “no juzguéis para no ser juzgados, porque en la medida que juzgaréis seréis juzgados”. Y lo enterramos en esta tierra sagrada y bendita, tierra bendecida y sagrada por los que aquí reposan, bajo el mismo cielo que a todos cobija, bajo su luz, que a todos nos ilumina por igual.»
Añadió algo más, y luego terminó:
«Recojamos el ejemplo de su vida y la enseñanza de sus obras, ya tierra, para hacerla, dentro de nosotros, semillas que fructifiquen, con ansias de libertad.»
La verdad es que son unas palabras preciosas que siempre me han impresionado.
Saludos,
Javier R. Sánchez
hombres asi ya no existen ni existiran. que generacion aquella de hombres ilustres y sobre todo decentes.tan necesario hoy en diam no por le de ilustres, que tambien, si no por lo de decentes. chaupeaua.
Yo también he estado unos días fuera y hasta hoy no he podido entrar. Gracias a todos por los comentarios y la información adicional que aportais, como la semblanza que hizo Unamuno que, efectivamente, es muy bonita. Espero que continuéis colaborando en cualquier ocasión que os parezca oportuno, incluso si os animais a escribir sobre alguien que no figure en la sección y pensais que es candidato a ella, por favor, poneos en contacto conmigo a través del correo de Bejar.biz y hablamos. Gracias de nuevo y saludos.
Gracias de nuevo y saludos a todos,
Ana Verdejo
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