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Editorial nº 187, del 4 al 11/4/2010: A vueltas con la sostenibilidad en el PGOU
Escombros frente al Cervantes. Un símbolo del PGOUSostenibilidad es una palabra que está de moda tanto en los medios en los que se habla de ecología como en los de economía y política. Incluso recientemente el gobierno del PSOE ha sacado adelante una ley con ese nombre, cuyo objetivo es contribuir a superar la crisis económica que nos asola.
La palabra evoca una situación en la que una sociedad se desarrolla de forma ordenada, armónica, respetando y cuidando sus recursos, contando con las personas y pensando en ellas, una sociedad en la que se valora su patrimonio cultural y se piensa en cómo incrementarlo, legándolo para sus hijos, una sociedad, en suma, que respeta la naturaleza y que propone un crecimiento que pueda durar en el tiempo, en la que se trabaja con visión a largo plazo.
Pues bien, este discurso está totalmente alejado de lo que significa y representa el nuevo PGOU que el alcalde González pretende aprobar y que en estos días está en fase de alegaciones.
Lo primero que llama la atención es la falta de adecuación a la realidad del susodicho PGOU. Se diría que este plan ha sido diseñado por marcianos que hablan de otra ciudad y sin duda de otro planeta. Hay una cosa que se llama adecuación entre oferta y demanda o en otros términos, oferta de suelo y demanda de viviendas. La ley dice que la oferta de suelo se debe adaptar a la demanda previsible. Pues bien este plan preve suelo para 65.000 habitantes, lo que naturalmente está totalmente alejado no sólo de la realidad actual sino de la previsible, en cualquiera de las hipótesis que se puedan realizar. Es más, la previsión razonable es que la demanda de viviendas en Béjar va a seguir descendiendo y que lo que hay que hacer es rehabilitar las viviendas vacías, que a este paso van a convertirse una tras otra en escombros.
Y qué pasa con los equipamientos colectivos.
Pues es muy sencillo, el nuevo PGOU los obvia y pasa olímpicamente de los mismos.
Los dos temas más importantes que tiene que resolver, que son suelo para un hospital comarcal y suelo para unificar los equipamientos educativos en una sola y moderna instalación brillan por su ausencia. Lo más que dedica el PGOU-González es una superficie irrisoria a equipamientos sanitarios.
Ahora bien, el PGOU propone varios pelotazos descomunales, como el del valle de las Huertas, donde se construirían miles de viviendas en torres de 13 plantas, el de Cejuela, ya descrito con detalle en esta revista por Pepe Muñoz y el de la permuta del solar de las antiguas piscinas por otro junto al río, propiedad del Sr. Farrás y que debe valer mucho, pero que nadie en su sano juicio lo diría. Eso sin contar los proyectos de acoso y derribo a largo plazo de los Praos y Padre Roca, que al parecer han sido retirados debido a la contestación ciudadana.
Temas tan importantes como la revitalización del comercio, aparcamientos, movilidad, red de saneamiento, patrimonio industrial, permanecen sin resolver o están resueltos de "aquella manera", como la de dejar al albedrío del "arquinepto municipal" decisiones trascendentales sobre el patrimonio industrial.
El Sr. González debe saber que la contestación ciudadana no ha hecho más que empezar, que lo de los Praos y Padre Roca es solo el comienzo y que una marea de alegaciones va a inundar la gerencia de urbanismo, sepultando a sus ocupantes bajo cientos de reclamaciones y teniéndolos ocupados por una temporada. Los bejaranos no van a asistir impasibles al desmantelamiento de su querida ciudad por una pandilla de indeseables. En los próximos días tendrán noticias sobre las próximas movilizaciones. Permanezcan atentos a este semanario y echen una mano, ayuden, difundan la información, impriman y distribuyan el Manifiesto pro Béjar Sostenible.
¡Béjar SOStenible! ¡Por el futuro de tus hijos!
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Béjar esta en almoneda, pujen Srs, se celebra en el Ayuntamiento, está abierta a todo aquel que quiera comprar y vender, pujen Srs, pujen.
Respeto cualquier comentario que pueda hacerse, pero me parece que se pasa Manolo Velasco, cuando afirma "que los bejaranos no van a asistir impasibles al desmantelamiento de su querida ciudad por una pandilla de INDESEABLES". Es muy fuerte, y aunque esté cabreado hay que mirar más lo que se dice.
Aunque, como queda claro en el encabezamiento, resulta obvio que yo no he escrito el artículo, tengo que confesarle que, en efecto, estoy bastante cabreado con el PGOU que el alcalde (es un decir) socialista (qué risa) González se ha atrevido a presentar ante los bejaranos.
En cuanto a la palabra esa que le parece muy fuerte, indeseable, tengo un diccionario por aquí que, en su primera acepción de la misma, reza: "dícese de la persona, principalmente extranjera, cuya permanencia en un país consideran peligrosa las autoridades". No está mal, seguro que mi querido hermano Antolín, que es, como ya habrá descubierto, quien ha escrito el artículo, ha querido decir justamente eso: personas, extranjeras o no a la ciudad, eso es lo de menos, cuya permanencia en Béjar se considera peligrosa o nociva para los intereses generales de los ciudadanos. La verdad, me parece bastante cabal para el caso que nos ocupa y la palabra tiene la fuerza que merece la gravedad del mismo. Ni más ni menos.
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