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Tejiendo sueños
A propósito de "prohibir"...
Enviado por Gel-Borrajo el Dom, 29/01/2012 - 23:35.Reconozco que esa palabreja suele darme como una especie de sarpullido por toda mi escasa geografía corporal, amén de que mi etérea existencia psíquica se revuelve inquieta cada vez que se manifiesta en papeles oficiales.
Se necesita “prohibir” cuando no se educa, cuando no se confía, cuando no se asume la dignidad del prójimo (próximo) y se reprimen o anulan voluntades, buscando un único criterio, incluso con excusas protegidas por ley.
No deja de ser una lástima que esta sociedad dé marcha atrás de todos los logros conseguidos en favor de la integridad personal y el progreso hacia una sociedad avanzada, esa hermandad prometida, tan bien retratada por sabios como Punset. Y que la mayoría de los ciudadanos escondan la cabeza debajo del ala, abandonados a su suerte en manos de representantes con tendencias, como poco, sospechosas…
En estas fechas..., una cántara
Enviado por Gel-Borrajo el Sáb, 07/01/2012 - 11:18.Tras una pausa profunda como una sima de perplejidad en estado permanente, LA inspiración fue recibida en los baños; digno lugar de agasajo de dioses, aunque escaso de agua, se mitigaron tiernamente los malos tragos pasados, sapos y culebras durante meses, que me mantenían en sequía persistente…
Mira que presentarse en estas fechas…, ¿oportuna?
¿Cómo transportarla al Belén sin ofender a sus habitantes?
Sentada en el “puente de los suspiros” busqué con ahínco, entre las figurillas del recuerdo, a alguien que en otra versión pudiera representarla, y no, no encontré entre los figurantes asomo de ella ni otro género que no fuera masculino: pastorean “los” pastores, rueda sereno “el” río, beben “los” peces, crece “el” romero, peina amoroso “el” peine de plata… Nada más. Ni diosas, ni magas…, o… sí?, se ve que no he mirado bien: Una madre, Una lavandera, Una hilandera, Una cantarera, cuatro…
¿Tal vez, una esperanza?
Me pareció muy hermoso que la diosa y la sierva pudieran compartir LA cántara. Una Vasija, de barro o de porcelana, pero al fin y al cabo una barriga lisa y tibia para llenar, una fecunda boca abierta para recibir el año, para digerir todas y cada una de estas circunstancias para las que hacen falta muy, pero que muy anchas tragaderas…
De las siete vidas...
Enviado por Gel-Borrajo el Mar, 01/02/2011 - 02:56.
…Que tiene un gato, bueno, gata, para ser más exactos.
Acompaño sus vidas consciente de que tiene una rara habilidad para hablarme en mi paranoia, no con palabras pero sí con actitudes, con acciones que dejan bien claro quién es quién y dónde debe estar.
“Dulce” gastó ya dos vidas, por tanto debería decir que permite caprichosamente que participe de las cinco restantes con una agilidad felina que ya quisiera yo tener en los tiempos que corren…
La primera vida que perdió fue la que le salvó la vida, recogida de la calle pequeña y huesuda, todo rabo, se arrimó un verano a mi paso con tozudez y se quedó con mi sillón y mi independencia desde ese momento.
De Magos y Pilongas...
Enviado por Gel-Borrajo el Dom, 09/01/2011 - 17:11.He dicho pilongas?, tal vez debería poner milongas…, tal vez.
Pelo naranjitas en esta mañana de Reyes: redondas, las pieles brillando como soletes de cuento, después de la noche lluviosa y cabalgada. No es la primera vez que sus majestades me obsequian con naranjas.
Sorteando recuerdos de la niña de agua, vienen a mí imágenes de la puerta del balcón taponada los inviernos con trapos, y frutas entremezcladas con algún juguete barato.
Los magos pasaron y volvieron a dejar esa niña que me habita a la intemperie; la carita misma de pasmada, como aquel seis de enero en que apuñaba un montoncito de céntimos, (entonces de peseta), con la certeza de haberlos visto antes.
En realidad la historia había comenzado a principios de invierno en la tiendecilla de ultramarinos frente al reloj de San Gil, las bacaladas tiesas que adornaban el escaparate, fueron sustituidas por un montón de castañas secas sin cáscara (pilongas), que ocupaban todo el escaparate amarilleando ante mis ojillos infantiles, degustando el fruto sin catarlo… Cuatro veces al día pasaba yo caminito de la escuela ante tal exhibición y fue grande mi alegría cuando recibí el encargo de ir a comprar medio kilo de azúcar al establecimiento.
DE ÁNGELes Y CAscabeles
Enviado por Gel-Borrajo el Dom, 26/12/2010 - 01:20.
Cuando tuvo suficiente conocimiento, y algo de estatura, se dedicó a buscar referencias en “ángeles”, con todos los medios a su alcance.
Los había grandes, mínimos, regordetes, carcomidos, ennegrecidos, juveniles, desnudos, vestidos de telas que tenían cielo…
Portaban palmas, bandas de seda, trompetas, liras, frutas, guirnaldas y a veces espadas que parecían culebrillas.
Trataba de pensar en qué se le parecían.
En todos los belenes había al menos uno, salvo una excepción algo reciente:
Castañares
Enviado por Gel-Borrajo el Dom, 10/10/2010 - 10:06.En el tiempo mismo en que viniste más acá de los sueños,
Al borde preciso del canto redondo del caño,
El fruto caído asomaba oscuro entre las verdes púas.
Tomé para mis manos tres hijas redondas del castaño añoso
Pequeñas indias de otoño,
Octubre iniciado,
Lluvia de ayer, fértil madre en la primavera que vino.
…Mientras, seguiste el camino del mar y la luna…
Recorrí mis silencios, por la tierra madrastra,
Mucho más silenciosa que acostumbraba…
Y ellas iniciaron, deshaciéndose,
El esplendor de un nuevo árbol.
Nocturno de Mar
Enviado por Gel-Borrajo el Dom, 15/08/2010 - 21:53.Se esconde el sol en la bahía de Tumi.
Prepara un caminito de luz tenue la luna por donde se escapan las niñas de agua, levemente teñidas de azulnaranjayplata, hundiendo las puntas altas del poco pie en una danza mínima y entrecortada…
No puede ser, es imposible que no haya un mar varado entre telares…, siento su ritmo continuo, esplendores de un tiempo que vendrá.
De natural amo el agua porque es quien labra el cauce, pero, ante la duda de ser huérfana de mar, busco el reflejo de la luna y su mar de nácar sin olas…, colgando sobre el lobulillo de mis orejas pendientes de concha para así llevar siempre conmigo un canto de agua.
Alguien dijo haber encontrado una perla escondida en la bahía de Tumi, …puro espejismo.
Dulce compañía
Enviado por Gel-Borrajo el Vie, 30/07/2010 - 00:39.A primera hora bajo a la isla, dulce compañía…
Apenas esbozado el sol sobre el horizonte, las aguas tienen prisa, sin embargo, por alcanzar el mar.
La canción del río lleva versos conocidos, iguales a los que recita la fuente chiquita, pero en sus venas rocosas los amplifica y esos jirones de alma retumban en el puente y llenan el aire de mensajes limpios.
Dulce. Es dulce la compañía del verde que levanta mareas de frescor sobre mi piel, leve mapa del tiempo que me desvive, escalofríos que aún recuerdan el poso de la mirada como si se pudiera tener un pacto de eterna juventud.
A veces DULCE pierde la referencia que le proporciona el estribo del ama y, al privarla del muslo, el brazo o el hueco entre el hombro y la cabeza, busca un sucedáneo en el muñeco inerte, como si la goma rosada del muñeco de infancia, pudiera sustituir la persona que añora… dulce compañía…
Días de acacias: Tomillares
Enviado por Gel-Borrajo el Lun, 07/06/2010 - 22:34.
Recogía con esfuerzo las briznas que quedaban por el suelo; y como era fiesta y no llevaba el mandil, sacó de un bolsillo una bolsa de tela estampada, bastante grande, que contenía un pañuelo blanco y varias horquillas de moño, las sujetó en la cabeza una a una brillando sobre las canas de la espiral de la trenza, y embutía una tras otra las ramitas verdes rematadas en morado al fondo del saquillo…
Seguíamos la procesión con el olorcito flotando a tramos alrededor; pacientemente, llenaba y rellenaba a las agachaditas el bolsón lavado.
-¿Qué es esto?
-Tomillo.
-¿y?, para que sirve?
-Tú, recoge y calla, que ya lo sabrás cuando llegue el invierno.
Penas silvestres
Enviado por Gel-Borrajo el Vie, 14/05/2010 - 19:07.En las primaveras de infancia, tomaba entre mis manos penas...
y a la luz hermosa de la tarde tornábanse en flores.
Flores silvestres, humildes, desdeñadas...
flores del campo, sembradas
al azar, sin mano que las cuide...
siempre amables a la vista y perfumadas para el corazón.
Primavera crecida en la dehesa del molino de Horcajo...
Penas floridas sobre la piedra a flor de piel.
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